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Sol lateral 16.00 hs.
Sombra larga, riesgo bajo.
Conociendo nuestra piel... cuidamos la salud

¿Qué es el autoexamen de piel?
La piel tiene una característica singular, SE VE. Pero no basta ver, hay que saber mirar. Si conocemos las características de nuestra piel, detectaremos los cambios que puedan aparecer.
El autoexamen de piel lo invita a ser protagonista, un “detective de su piel”.

¿Porqué realizarlo?
El tiempo, la acción acumulativa del sol, diversos agentes infecciosos, etc, dañan la piel, produciendo diferentes tipos de lesiones. Algunas son banales, pero otras pueden ser muy graves.
La mayoría de las enfermedades y tumores de la piel son curables si se los trata precoz y adecuadamente.
El autoexamen de piel permitirá que Usted perciba la aparición de una lesión nueva o el cambio de una pre-existente.
Lo invitamos a una experiencia individual con su piel o, porqué no?, compartida con sus seres queridos. Así, el autoexamen de piel se convertirá en un “pareja-examen” o en un ”familia-examen”.

¿Cuándo?
Se recomienda realizarlo periódicamente, cada tres meses, por ejemplo. Ante cualquier duda o sospecha, consulte con su médico.

¿Desde cuándo?
Desde la infancia. Aprender pronto a reconocer tu piel. No dar la piel "por supuesta".

¿Cómo?
Resulta sumamente sencillo, ya que no se trata de agregar una tediosa técnica a nuestra ya compleja vida cotidiana, sino de “observarnos” en forma periódica.
El primer paso consiste en familiarizarnos con nuestra piel y reconocer sus características: textura, presencia de lunares, manchas, “verrugas”, diferencias de color, etc.
Para ello es necesario contar con buena iluminación y un espejo. Para aquellas zonas que resulte difícil examinar uno mismo, lo ideal es recurrir a la ayuda de algún allegado (la pareja, un familiar), si esto no es posible, contar con un espejo auxiliar de mano.

Observar atentamente toda la superficie de la piel, comenzando por la cabeza, la cara y el cuello. No olvidar el cuero cabelludo, las orejas, la nuca y la mucosa de la boca.

Continuar con el tronco y los miembros superiores (para la espalda y las nalgas, recurrir a un allegado o al espejo de mano). Observar las axilas, zona genital, las palmas de las manos y las uñas.

Por último, los miembros inferiores, sin olvidar plantas de pies y uñas.

Es conveniente también “palpar” la superficie de la piel (como “acariciándola”) para detectar bultos o durezas por debajo de la misma.

¿Qué buscar?
Una marca o crecimiento de la piel que aumente de tamaño. Su aspecto puede ser áspero o con brillo como una perla, su color pardusco, negro, azulado, blanquecino, multicolor o transparente.

Un lunar o marca de nacimiento (“antojo”) que cambie de color o espesor, que cambie la textura de su superficie, que tenga bordes irregulares o un tamaño mayor de 6mm (el diámetro habitual de la goma de borrar que se incluye en algunos lápices).

Una marca o lunar nuevos, sobre todo si aparece luego de los 21 años.

Una marca, lastimadura o lunar que pique o duela en forma persistente o inexplicable, que sangre o se agriete, que forme costras repetidas, sin curar.

Una herida que no cicatrice en tres semanas.

AUTOEXAMEN DE LA PIEL:

¡HÁGALO USTED!
¡HÁGALO EN FAMILIA!

¡PODRÍA SALVAR SU VIDA O LA DE UN SER QUERIDO!