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La piel limita y define hasta dónde llega nuestro YO. También nos pone en contacto y comunica con el mundo que nos rodea. Como órgano de expresión, ha sido siempre objeto de cuidado, protección, seducción y preocupación. Desde que existen referencias, ha sido exaltada por amantes, cantada por los poetas, cuidada y embellecida. Los antiguos relatos de enfermedades, lacras y curaciones milagrosas se describen casi en su totalidad en relación con lesiones de la piel en pobres seres excluídos de la vida social. Cremas, lociones, baños, fangos y cosméticos fueron usados desde los tiempos más remotos para embellecerla o rejuvenecerla. La piel se vivencia como el YO que se ve, inquietud que en nuestros días ha llegado a establecer un sofisticadísimo mercado que mueve enormes cifras de dinero. Todos los órganos y sistemas del cuerpo humano deben funcionar correctamente para mantener una vida saludable: en este sentido, cuidar la piel es cuidar la salud. Pero la piel, además, debe verse bien. Eso lo sabemos todos. La piel es un determinante en el comportamiento y la relación con los demás. La cara, por ejemplo, representa apenas el 9% de la superficie total de la piel: sin embargo, es nuestro PASAPORTE de identidad ante la sociedad. A pesar de que el concepto de belleza ha variado con el correr del tiempo, la transparencia, tersura y suavidad de la piel, la vitalidad y el brillo del cabello y las uñas fueron siempre objetivos primordiales de la belleza y sinónimos de salud. Si la piel está dañada, precozmente envejecida
o enferma, puede generar complejos y bajar la autoestima. En quienes nos
rodean, muchas veces produce rechazo o temor. La piel no es solo nuestro ‘envoltorio’. Cumple importantísimas y fundamentales funciones en el organismo: • Por su estructura,
es indispensable para mantener el equilibrio del medio interno del organismo
(agua, sustancias orgánicas, sales, etc.) y la temperatura corporal
ante los cambios externos. Colabora en la síntesis de la vitamina
D. Su capa de grasa o tejido adiposo constituye una importante reserva
energética. • Su integridad constituye la primera y eficaz barrera para el ingreso de microorganismos o sustancias extrañas. • El sistema inmunitario que alberga diferencia “lo propio” de “lo ajeno”, rechazando esto último (alergias por contacto, rechazo de injertos, etc) • Es órgano de
expresión de emociones, estados de ánimo, etc: palidez,
rubor, sudor frío, etc, son manifestaciones difícilmente
controlables voluntariamente. Tipos de piel De acuerdo con su respuesta a la primera exposición al sol despues del invierno, se pueden diferenciar seis “Tipos” de piel:
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